UNA RADIGRAFIA A LA MUJER

10/03/2005

LA PALABRA PERDIDA

Anoche tras pasar por una fiesta de esas que suelen ser una locura total, conocí a un tipo, a un muchacho que pasadas algunas copas se acerco a mi en busca de un romance fugaz. Y yo en mi soledad acepte su compañía, la cual sabía duraría mientras todavía no amaneciera.
Porque traspasado el tiempo en que uno cayó varias veces en historias iguales a la que estoy por contar, uno ya sabe reaccionar, actuar y en especial, hasta que punto sentir.
Porque una ya sabe que aquí no hay promesas, no hay sueños y no se puede dar lujos a ilusiones. El amor es la cuenta de una par de horas oscuras que pasan rápidamente, y que al día siguiente serán un recuerdo envuelto en risas.

Porque cuando una ya acepta las reglas puede incluso estar un paso más adelante y negar el número de teléfono, ya que sabes que su entrega tendrá cero productividad.
Porque cuando aceptas el juego, aceptas las frases desgastadas por el tiempo, aquellas que no logran llenarte.
Porque tu belleza y carisma, que tanto pueden resaltar en cosa de segundos, resaltan a muchas en cosas de días.
Porque son palabras disfrazadas, palabras falsas, cargadas de sentido irónico, cargadas de quebrantos y sequías.
Extraña nuestra naturaleza para aceptar tanto en unas pocas horas, que graciosamente quieren aparentar años.
Yo acepte, después de recordar todas las historias pasadas expuestas en un mismo escenario, el juego.
Ahora cerraría la puerta a creer, cerraría todo lo que antes me hizo caer y aceptaría, como ya he dicho, las reglas del juego.

Él se acercó y en un juego extraño de seducción, que me haría recordar la psicología inversa, caímos mutuamente, el uno en el otro.
Porque uno se pierde, en las arenas de una playa, en las calles de una ciudad, en las mesas de un local, en las pista de baile de alguna disco, o en las paredes de alguna habitación.
Porque en el transcurso de la noche uno averigua los básico del otro y se cree poseedor de su vida, de toda su existencia, con apenas un par de datos íntimos.
Y a él le basto sólo, un par de datos, un par de sonrisas y coqueteos y en especial un poco de cariño para revelar aquello que todos escondemos.
Me sorprendió que de sus labios saliera un “No sabes hace cuanto que alguien no me hacia cariño”
Y con sólo esas palabras entendí como una situación se puede invertir simplemente con un poco de cariño, como traspasadas mis manos, mis dedos, por parte de su rostro y su pelo este personaje apaciguaría su actuación y comenzaría a ser un poco más como él es.
Porque a pesar de ser todo un juego y que las palabras dichas este más amistadas con la mentira, hay un punto en el que se puede descubrir las carencias del otro que al final, todos quienes se involucran en esto carecemos y buscamos eternamente……..cariño.
Pero esta verdad es una burbuja que reventará frágilmente, que menguará hasta que aparezca el sol. Porque esa verdad se quedara en los velos de la noche y no saldrá de ahi nunca más, porque el miedo a revelar que se necesita de él es más grande que la propia mentira y es preferirble actuar, actuar con ironía, actuar con ese personaje que habla de no necesitar nada, de estar mejor en esa soledad que se disfraza de divertinaje.
Porque al día siguiente él será petulante y contará la historia como trofeo de guerra, agregando detalles inexistentes, que de seguro serán aplaudidos y vitoreados por sus compatriotas y omitiendo los otros, que realmente fueron importantes.
Porque yo al despertar me reiré con cada imagen y serán mis risas entendidas por alguna amiga cómplice que terminará por ser oyente de aquella aventura.

Por que el cariño tiene esa extraña cosa de transformarlo todo, de perdonarlo todo, de apagar las rabias más grandes y de dormir los insomnios más testarudos.
El cariño es una de esas herramientas infalibles, que se convierte en el más rico bálsamo a las heridas, y no distingue las desigualdades, sólo se deja caer y convierte aquellos escenarios hostiles en franelas.
Es el mejor remedio para el olvido, desintegra los recuerdos amargos y viste la mente de sensaciones agradables.

Porque nos perdimos y no nos encontraremos nunca más, y aunque así fuera y el destino nos juntara por esas casualidades de la vida, nuestras miradas buscarían el pavimento gris y la indiferencia nos recorrería como el escudo más fuerte.
Pero al cruzarnos ninguno de los dos podrá evitar pensar que fuimos nosotros, los que en un momento preciso, supimos la carencia del otro, y que esa respuesta que consideramos perdida, y no logramos encontrar, es tan simple como aquella palabra que conocimos cuya noche como cariño.
y luego de recordarlo todo.........una vez más desapareceremos el uno del otro.

 
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