MATAHARIES V/S PENÉLOPES
Mataharis en público, Penélopes a puertas cerradas, es así de simple, no hay más lógica que eso, cualquier chapa feminista que nos coloquemos al hombre desaparece instantáneamente al cruzar el umbral de nuestros cuartos.
¿Dónde queda eso de que? “¡Si me hace esto, lo corto de una!” o “Si no llama, chao con él”, cuando en realidad todas tenemos una Penélope empedernida que en vez de dedicarse a tejer se dedica a fumar para pasar la larga espera.
Cuantas veces he escuchado incluso de mi propia boca esa infaltable frase de que si “si no tiene o no me entrega lo que yo ando buscando entonces “chao, muchas gracias”, cuando llevar en actos concretos ese “chao muchas gracias” es mas difícil de lo imaginado.
Somos mucho ruido pocas nueces, ya que decir frente a un público expectante, el cual aplaude esa visión radical que tienes ante los hombres es diferente a tener como publico uno de los mas críticos y exigentes jurados……el corazón, único personaje al cual no le podemos mentir, engañar o decorar los panoramas con palabras bonitas.
En fin, el hecho que nos proyectemos como que nosotras armamos y desarmamos a nuestra pinta me suena casi como una fantasía utópica de la realidad ya que cada vez que nos encontramos con la situación clave para demostrar este supuesto poder, actuamos totalmente contrarias a nuestras palabras. Es cosa de poner el caso de cada vez que nos enamoramos de personajes que nos hacen sufrir o simplemente jamás fueron para nosotras, en ellos deberíamos demostrar esa larga palabrería que damos cada vez que nos juntamos con amigos o amigas, pero en vez de actuar al pie de la letra, actuamos al pie del corazón , creyendo que con el tiempo y paciencia podremos revertir cualquier situación que nos juegue en contra, porque sin importar nuestro pensamiento feminista que haba mucho y actúa poco, somos realmente almas ingenuas que creen en el cambio, valiéndose fielmente de él para entablar una relación, siendo este nuestro principal y mayor error en el amor.
Porque hay una grandísima y simple regla que hoy en día parecemos desconocer “el amor no trata de cambiar a la gente si no de amar a la gente tal como es”. Seguir esto al pie de la letra haría que muchas mujeres, donde me incluyo (porque no renegare mis desastres amorosos por tratar de cambiar a las personas), evitaría inmensos dolores, penas, rabias y despechos.
El amor trata de muchas y pocas cosas a la vez, entre esto esta simple frase ya antes escrita, donde podemos darnos cuenta que a la hora de pensar en el amor no debemos buscarlos en personas donde sabemos que tendremos que desgastar arduas horas de trabajo por intentar cambios que lo mas seguro no se producirán.
Porque aunque nos duela y se nos abra el alma, tenemos que estar concientes de aquello, y cuando veamos las primeras señales en nuestras “parejas” de que hay que entrar a cambiar, simplemente desistir, ya que eso nos dice que no era la persona para nosotras, gran dilema para las mujeres, ya que siempre creemos que quienes nos gustan son los indicados, las personas de tu vida, y sólo se trata de ser realistas y ver que nos equivocamos, que hay personas que no son para nosotras aunque se nos parta el corazón de amor, ya que cuando se echa mano al cambio, la relación morirá o se perderá, sólo logramos aplazar una agonía que es meramente desgastadota y desgarradora.Quizás nos haría bien tomar un poquito más en serio esa Matahari que representamos en público y llevarla realmente a los actos, ya que esa Penélope secreta en ciertas ocasiones puede realmente llevarnos a tejer eternas ilusiones que cada día debemos deshacer para resguardar a alguien que lamentablemente al contrario de la historia no regresará por nosotras.

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